Dharma Inmortal: La Joya del Buda

"Todo el universo habita en una Joya que brilla eterna en tu interior": Buda
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Por: Akasavajri Martha E. Ríos López/

“Sentado sereno en las raíces del Sagrado Bodhi. Habiendo conquistado a Mara y a sus acompañantes, Alcanzó  Sambodhi con sabiduría que es infinita. De lo más puro en el universo, a ese Buda yo reverencio.”

Hoy, un día de junio de 2017, amanezco sintiendo al Buda. Se trata de algo claramente somático, no pensado. Es una sensación que abarca la zona entre el pecho y la garganta. Es una sensación que al notarla me conmueve al punto de la lágrima. Sin pensar supe que era algo que me conectaba al Buda, a ese hombre extraordinario que nos dicen vivió hace más de 2,500 años en un lugar bastante lejano y legendario. Así que sintiendo al Buda, decido escribir sobre el Buda, y lo haré siguiendo la contemplación de sus cualidades o virtudes. Al tiempo que escribo siento y contemplo, me acerco un poco más al Buda. Esta mañana, con inspiración y energía renovada al Buda yo reverencio y al Buda por Refugio voy.

Las cualidades del Buda se encuentran de manera repetida en los suttas, en pasajes donde el Buda habla de si mismo o donde describe la naturaleza de algún seguidor fiel. Esas virtudes son repetidas con tanta frecuencia, que han llegado a formar parte de una práctica que se llama precisamente así: ‘Contemplación de las Virtudes del Buda.’ Las tres virtudes principales del Buda son Bhagavato (compasión), Arahato (pureza) Sammā Sambuddhassa (sabiduría), las cuales encontramos en la siguiente expresión: Namo tassa Bhagavato, Arahato, Sammā Sambuddhassa.

Con frecuencia vemos al Buda sentado con sus piernas cruzadas, con los ojos cerrados en lo que parece una profunda concentración y amorosa sonrisa como si hubiera ido a un lugar donde se vive sereno más allá de las experiencias de la vida cotidiana. La experiencia de la budeidad está fuera del rango de experiencia de la mayoría de nosotros por una simple y obvia razón: todavía no hemos tenido esa experiencia profunda de la que él habla y denomina el Despertar. No obstante, para seguir el camino budista es importante tener destellos de su entendimiento.

La raíz de la palabra Buda es ‘bujh’ que significa saber. Aquel que sabe es el Buda. ¿Qué es lo que sabe el Buda? Es al contestar esa pregunta que el budismo entra a un terreno que parece misterioso. Se dice que el Buda conoce ‘lo más alto’, y también ‘lo más profundo’ y ‘lo más sutil. En el Ratana Sutta o Discurso de la Joya (Sutta Nipata 2.1), encontramos las siguientes palabras en la descripción del Buda:

Varo (lo más alto); Varannu (el conocedor de lo más alto); Varaharo (aquel que te eleva con él hasta lo más alto); Anuttaro (sin comparación en el mundo). El verso donde encontramos los conceptos anteriores puede ser traducido como sigue: “El Excelente sin Igual (el Buda), el Conocedor (del Nibbana), el Portador (del Noble Sendero), que enseñó el Dharma excelente. Esta joya preciosa es el Buddha. Que esta aseveración de la verdad traiga la felicidad.”

El Buda es la perfección última que puede alcanzar un ser humano. Describirlo a partir de sus múltiples cualidades es difícil. Por lo tanto, utilizamos símbolos, conceptos y reflexiones filosóficas para acercarnos a él, para entenderlo -o para entender o tener una idea al menos de lo que significa el estado de la Budeidad, el estado de la perfección absoluta desde el punto de vista del budismo.

La palabra contemplar viene del latin contemplari que significa mirar atentamente un lugar delimitado. Está compuesto de la preposición cum, compañía o acción común; y templum (lugar sagrado). Entonces, contemplar al Buda no significa exactamente conectarse con una persona que vivió hace miles de años (aunque seguramente ayuda), sino dirigir la mirada hacia el interior (el espacio sagrado) para contemplar con atención. ¿Qué contemplamos con atención? Las cualidades innatas de todos los seres humanos, su perfección, la budeidad que está en todos nosotros.

En otras palabras, contemplar la Joya del Buda significa dirigir la mirada hacia el espacio sagrado que somos nosotros mismos, con el objeto de mirar cercana y atentamente hasta que poco a poco, paso a paso construyamos el andamiaje necesario que nos hará visible nuestra propia verdad, belleza y bondad.

Akasavajri Martha practica del Budadharma desde 1994. Es psicoterapeuta de profesión y facilitadora de intervenciones (terapéuticas, educativas y sociales) basadas en la Bondad y la Atención. Se especializa en conductas de auto-daño en poblaciones de niños y adolescentes.

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