Invitan a que participes en curso certificado de “Mindfulness y Psicoterapia”

Este curso tiene una duración de 6 sesiones
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Autora: Psic. Akasavajri Martha Ríos López

En los últimos cuatro años he experimentado pérdidas importantes: en marzo del 2012 murió mi padre abatido por el cáncer; y en mayo del mismo año murió mi madre. A principios de 2014 murió mi abuela materna con quien tuve una interesante, importante y complicada relación. Después murió mi tía Mary, la más querida de mis tías y mi madrina de bautizo. En 2014 perdí una relación muy importante y vital para mi y, llegó a su fin mi participación activa en la comunidad budista que fue mi hogar por más de 20 años, primero en Inglaterra y luego en México. Finalmente, en 2014 en un retiro intenso de meditación de un mes en Inglaterra, surgieron dolorosas memorias asociados a situaciones traumáticas de la infancia y adolescencia.

Como podrán apreciar, en menos de 2 años experimenté pérdidas muy significativas cuyos efectos todavía los vivo día a día. Podría decir que, desde 2012 a la fecha he vivido en el Bardo, o etapa intermedia. Este concepto, de origen tibetano, hace referencia a la experiencia viva y directa del fin de una era y de los inicios de la siguiente [era], que todavía está surgiendo; con toda la incertidumbre que a veces eso implica. Durante ese tiempo he experimentado un dolor que nunca creí posible y, a la vez, he ido experimentando esa maravillosa cualidad humana: la resilencia, o la capacidad de recuperación; o como transitar de la adversidad a la tranquilidad.

He sido practicante de la Atención Plena y he vivido, lo mejor que he podido, acorde a lineamientos budistas por un poco más de 22 años; sin embargo nada me había preparado para el intenso dolor emocional y físico que surgió ante tales pérdidas.

Retomé la psicoterapia y, junto con mi terapeuta, quien también practica la Atención Plena (Mindfulness), nos fuimos dando cuenta que en situaciones de intenso dolor emocional acompañado de intensos dolores físicos, como en mi caso, había prácticas de Atención Plena y otras, que había practicado por años, que no sólo no me eran útiles en ese momento, sino que antes al contrario, eran contraproducentes. Es decir que el efecto de las mismas era adverso.

Así que en los últimos tres años he estado investigando el tema de la relación entre Atención Plena y Psicoterapia y, por supuesto, poniéndolo en práctica conmigo misma. Esta investigación cambió de manera importante la forma en que concibo y practico la meditación en general y la Atención Plena en particular; así como mi concepción del Budismo de un conjunto de doctrinas y ‘verdades’ a una filosofía de vida muy concreta y práctica; sin grandes rebuscamientos.

Con frecuencia llegan a los cursos de meditación y de Atención Plena (Mindfulness) específicamente), personas a quienes su psicoterapeuta o psiquiatra les sugirió que aprendieran a meditar. Aunque la sugerencia es bien intencionada, no es la más conveniente. La meditación en general y, la atención plena en particular, tal y como se enseña en contextos budistas y/o seculares, no siempre es la manera adecuada para personas que experimentan problemas físicos o emocionales importantes -del tipo que requiere intervención psicoterapéutica.

¿A qué me refiero? Tradicionalmente se enseña la atención plena enfocando la atención en la respiración y a veces contando. También se le enseña a enfocarse a sensaciones evidentes y sutiles. Reciente investigación científica nos dice, que enfocarse en la respiración y en sensaciones sutiles no es lo más conveniente. Enfocarse en ellos puede propiciar: 1). Un contacto prematuro con emociones intensas que se han venido evitando (y cuando la persona sufre, hay razones válidas para evitarlas). 2). Abre la posibilidad de que surjan imágenes y recuerdos de situaciones traumáticas que la persona todavía no está en posición de enfrentar. 3). Puede propiciar brotes psicóticos. 4). Se puede evitar y rechazar definitivamente la práctica de la Atención Plena. Por tanto, es mejor que la persona empiece con objetos de atención algo distantes (como sonidos y objetos externos) y sensaciones ‘evidentes’, no sutiles.

Contrario a lo que se piensa, cuando una persona está sufriendo moderada o intensamente (con experiencia en meditación de Atención Plena u otra, o no), no es conveniente llevarla de inmediato a una investigación de sus emociones o su pensamiento. Es mucho mejor que dedique un tiempo llevando a cabo prácticas con objetos externos que le permitan estabilizarse, centrarse y calmarse. Es decir, prácticas que le den tiempo suficiente para que se arranque sistema nervioso parasimpático. Una persona que sufre presenta una actividad inusual y crónica del sistema nervioso simpático; lo que la puede traer en un estado de alerta constante.

Una vez que el paciente esté estabilizado y una vez que se haya formado y estrechado el vínculo terapéutico, puede una introducirlo a técnicas de monitoreo de emociones y pensamientos y, a indagar a mayor profundidad la relación cuerpo-emoción-mente y explorar áreas más difíciles.

Es muy posible que la persona que esté sufriendo pérdidas importantes (como es mi caso), experimente sentimientos de traición y abandono y que, se culpe a si misma de lo ocurrido. Por tanto, aquí es importante entrenar al paciente en las prácticas de Amor, Compasión y Ecuanimidad.

Entre muchas otras cosas más, también he entendido que:

  • La relación o vínculo terapéutico puede tener un mejor futuro si el terapeuta ha entrenado y practica de manera constante la Atención Plena; y ha cultivado emociones positivas tales como el amor, la compasión, la ecuanimidad, la gratitud y el perdón.
  • Hay una diferencia importante entre la Terapia Informada por Mindfulness y la Terapia Basada en Mindfulness.

En la primera, al entrenarnos como psicoterapeutas en la práctica de la atención plena, empezamos a darnos cuenta de cómo nuestras mentes causan sufrimiento y, nos damos cuenta de cómo nos distraemos con casi cualquier cosa (desde trabajo a entretenimiento) con tal de no enfrentar la incomodidad que nos producen temas o asuntos que son verdaderamente importantes. Desde ese conocimiento basado en la experiencia, podemos apoyar a nuestros pacientes a que se den cuenta de cómo sus mentes causan más dolor y sufrimiento del necesario.

En la Terapia Basada en Mindfulness tenemos dos opciones: la primera tiene que ver con enseñarle a nuestros pacientes, cuando sea clínicamente apropiado, algunas técnicas de entrenamiento de la atención. La segunda opción, es utilizar el modelo de exploración, análisis y entrenamiento de la Atención Plena de la Psicología Budista, para apoyar al paciente en su momento de necesidad.

Basada en la experiencia teórico-práctica de la Atención Plena de los últimos 22 años, la práctica de la psicoterapia y la exploración (como terapeuta y paciente) de la relación entre psicoterapia y la Atención Plena (Mindfulness), he desarrollado un primer curso de 6 semanas de Mindfulness y Psicoterapia, a nivel introductorio. En ese curso exploramos los temas mencionados y otros más. Está dirigido a nuevos y viejos psicoterapeutas y a cualquier persona interesada tanto en Mindfulness como en la Psicoterapia.

Este curso certificado denominado Mindfulness y Psicoterapia será impartido por

Psic. Akasavajri Martha Ríos López y Dra. Dora Santos-Bernard

Inicia: Viernes 20 de Enero, 2017

Horario: 9 a 12 hrs.

Duración: 18 horas (6 sesiones en viernes).

Tendrá lugar en Las Lomas de Chapultepec, Ciudad de México

Informes e inscripciones: info.cursospsi@gmail.com (Dirigirse a Nicole y Nathan)

Cel. 55 5502 1836 (Nicole) y 55 6415 9666 (Nathan

Curso Certificado: Al final del curso si has cumplido con todos los requisitos, te ofreceremos una constancia.

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