Las Huellas de Buda: El Sueño de Maya. Exposición MNA

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Por: Akasavajri Martha Ríos López

Su belleza brilla como una pepita de oro puro.
Tiene rizos perfumados como la abeja negra grande.
Ojos como pétalos de loto,
dientes como estrellas en el cielo.

-Lalitavistara

Buenos días queridas y queridos lectores, aquí estamos, con la segunda parte de la crónica: Las Huellas de Buda. En esta ocasión, les voy a contar sobre mi segunda visita a la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.

¿Por qué visitar el museo por segunda vez? Por dos razones importantes: una, porque después de la primera visita, tuve la impresión de que tan sólo había tenido una perspectiva amplia de la muestra. Dos, porque al salir, la idea de compartir la experiencia con nuestras lectoras y lectores de Joya de Buda, surgió en mi.

Así que, el miércoles 30 de agosto me lancé de nuevo al Museo. Me fui en la scooter, y si bien fue disfrutable el viaje, no lo fue tanto como en domingo. Mientras que en domingo viajar (y pasear) en scooter en la Ciudad de México es un placer, entre semana es una necesidad. Por supuesto que lo disfruto, pero no tanto, pues mi nivel de conciencia del tráfico tiene que ser agudo y lo que le sigue.

En esta segunda visita, puse más atención a la organización de la exposición. Esta está organizada alrededor de cinco unidades temáticas:

  • Shakyamuni, El Buda del Presente. Esta primera escala en la exhibición, aborda la historia de Siddhatta Gotama, el origen del Budadharma, desde su nacimiento en el siglo VI, en Lumbini, India, hasta la muerte de su cuerpo físico.
  • Las Cuatro Nobles Verdades. Estas son una serie de cuatro aseveraciones expuestas por Siddhartta, siete semanas después de su Iluminación. Para muchos estudiosos, esta enseñanza es la base del Budadharma.
  • Budadharma, Las Enseñanzas del Buda. Aquí encontramos artefactos que están organizados alrededor de los conceptos centrales de la enseñanza de Buda.
  • Una Cosmovisión, Diferentes Aproximaciones. Esta unidad temática, muestra la expansión del Budadharma, hacia otros países de Asia, y la evolución de las enseñanzas a través de los milenios.
  • Métodos para el Despertar. Aquí se habla de las diferentes prácticas y los medios hábiles, que potencialmente ponen al practicante en el camino directo hacia la Iluminación.

El Buda Anfitrión

Al cruzar las puertas que dividen el mezzanine del resto de la exhibición, y que está protegida por la Dharmachakra o Rueda del Dharma, y por los gigantescos cilindros de oración (praying wheels) que tienen grabados: el mantra de la compasión; los ocho símbolos auspiciosos (ashta-mangala: el nudo infinito, la caracola, el parasol, la flor de loto, los peces dorados, el jarrón precioso, la rueda, y la bandera de la victoria); las sílabas semilla, que representan sonidos universales asignados a diferentes deidades del budismo tibetano; y, a los lokapalas, que con su aspecto fiero simbolizan los guerreros guardianes del budadharma, nos recibe un enorme buda parado.

Las manos de este buda forman dos mudras. Los mudras son la posición o forma que se realiza con la palma y los dedos de la mano. De acuerdo al budismo tibetano, estos gestos simbolizan la apertura y el cierre de circuitos de energía. La mano derecha forma el Mudra Abhaya, este es un gesto de valor o intrepidez. Mientras que la mano izquierda, muestra el Mudra Varada, el gesto de la suprema generosidad en acción.

Este buda, de casi dos metros de altura, nos da la bienvenida; y a la vez pareciera comunicarnos por un lado, la generosidad que caracterizó a Buda durante toda su vida (la cual se manifestó con la impartición desinteresada y sin ánimo de lucro, de sus enseñanzas); y por otro lado, comunica que, para transitar por las enseñanzas de Buda, y la milenaria historia del budadharma, es necesario armarse de valor, ser intrépidas. Lo que está a punto de iniciarse es, sin duda alguna, un viaje que puede cambiar la vida de cualquiera que esté dispuesta a ver, a escuchar, a reflexionar y a contemplar.

El Sueño de Maya

“Cuenta la tradición que Mayadevi, esposa de Shudodana, rey de Kapilavastu, tuvo un sueño: cuatro grandes dioses la transportaron a los Himalaya donde las diosas la bañaron en aguas de un lago [Lago Anotatta], la ataviaron con vestimentas divinas y la recostaron en un sofá. Entonces, un elefante blanco, con un loto en la trompa, entró por su costado derecho: era una manifestación del futuro Buda, y éste, el momento de su concepción.” (texto del MNA)

Obviamente, al despertar al día siguiente, la reina Maya fue a contarle el sueño a su marido. Además de felicidad (el buen hombre tenía ya unos veinte años esperando un heredero), los símbolos del sueño causaron la curiosidad del rey, quien mandó llamar a sus adivinadores. Uno de ellos le dijo algo así:

‘Su Majestad, considérese un hombre sumamente afortunado por sobre todos los demás hombres. Este sueño es muy auspicioso, pues indica que los dioses lo han escogido a usted, y a su bella esposa Maya, para ser los progenitores de un Ser Puro y Hermoso. Este será un gran Ser que beneficiará a todo el reino y sus súbditos.’

No creo que los buenos hombres, con toda su sabiduría y clarividencia, se imaginaron que ese pequeñín que se anunciaba en el vientre de su madre, sería un Ser Humano que beneficiaría, no sólo a los habitantes de Kapilavastu, sino a toda la humanidad, a través del tiempo y el espacio -por lo pronto, ya vamos en unos 2,600 añitos, tiempo durante el cual, el budadharma ha sido conocido por sobre casi toda la faz de la tierra. En occidente, cada vez habemos más conversos.

Que manera más maravillosa de iniciar un viaje a través del tiempo, que con un mito. Simplemente echa a volar la imaginación, nos prepara para algo maravilloso al tocar fibras intrapsíquicas más allá del entendimiento conceptual o consciente. A partir de ahí, una no puede esperar, sino una maravillosa historia de una vida extraordinaria. La unidad temática uno, nos lleva rápidamente por momentos claves en la vida de Siddhartha – Buda, desde su concepción a su nacimiento, chiquito y bien formado, y hasta su Paranirvana, que es significa su liberación completa del Samsara; y el fin de su última vida vivida en esta tierra, y en esta época.

Continuará…

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