«Las Huellas de Buda» exposición temporal en Museo Nacional de Antropología

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Akasavajri Martha Rios

¿Qué hacer una mañana de domingo? Esta es una pregunta que, invariablemente, me hago cada mañana de domingo. Me gusta quedarme en casa, y también me gusta salir, sobre todo a conocer nuevos lugares, ya sean naturales o pueblos mágicos. La mañana del domingo 26 de agosto no tenía duda, finalmente iría a ver la exquisita exposición Las Huellas de Buda, que curó, de manera impecable, Karina Romero Blanco,y que se exhibe en la Sala de Exposiciones Temporales, de esa joya arquitectónica e histórica que es el Museo Nacional de Antropología (MNA), de la Ciudad de México.

En mi memoria estaban frescas dos exposiciones, una en Londres en 2007, donde pude admirar el exquisito arte budista proveniente de China; y la otra aquí mismo, en la Ciudad de México en marzo de 2008: Buda Guanyin: Tesoros de la Compasión. Ambas exposiciones dejaron una indeleble impresión en mi. No solamente fue la apreciación estética de las piezas; sino, sobre todo, el impacto emocional que algunas de ellas provocaron en mi. Recuerdo que en Londres, las imágenes trajeron lágrimas a mis ojos., mientras que en el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, hubo momentos en que tuve la sensación de estar, de verdad, frente a la compasión. En ambas exposiciones me sentí profundamente conmovida.

¿Qué les puedo decir? La exposición del Museo Nacional de Antropología, me dejó simplemente con la boca abierta, y el corazón profundamente emocionado. Recordemos que el arte budista, no surgió para hablar de una cultura, o para dejar un artefacto que hiciera presente a Siddhartha Gautama, el Buda y sus enseñanzas, el Budadharma, unos cuantos miles de años después de su aparición. El arte budista surge con el único propósito de transmitir y comunicar cualidades hermosas y sublimes de la mente-corazón; y realizaciones espirituales profundas.

En los comunicados de prensa de la Secretaría de Cultura,motor de la exposición junto con el Museo de Arte del Condado de los Angeles, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y Casa Tíbet México, me enteré que la exposición, inaugurada el 19 de julio pasado, consta de aproximadamente 250 piezas provenientes de 17 países y pertenecientes a diferentes períodos de la milenaria historia budista.

Llegamos al Museo del Antropología en mi scooter. Además de en bicicleta, navegar en scooter las calles semi vacías de la Ciudad de México, es una verdadera delicia. Esta ciudad, sin trafico, es verdaderamente disfrutablePaseo de la Reforma, simplemente inigualable. En el estacionamiento, nos recibe una muy amable oficial de seguridad privada. Nos recibe la scooter y nos asegura que con ella estará segura. Dudo por unos segundos, al final de los cuales me parece bien que se quede como custodia de los cascos, lentes y guantes. Total, tiene cara de buena persona. 

Si has ido al MNA, seguramente te ha impresionado la entrada. ‘Hoy la entrada es gratis’, nos dice el portero. ‘Por acá las bolsas y por allá ustedes’. Con renuencia dejo ir el iPhone en mi mochila. No le quito la mirada de encima.

Pronto se me olvida el iPhone, la mochila, el encantador viaje por Av. Constituyentes y Paseo de la Reforma en la scooter y todo lo demás. Frente a mi una gran Dharmachakra, o Rueda del Dharma, flanqueada por dos gigantescos venados dorados, me da la bienvenida. Me recuerda una escena de 7 Años en Tibet, claro no soy Brad Pit, ni por asomo, para empezar, soy mujer. Como al hermoso de Brad, a mi también me deja sin aliento la entrada. En la película, Brad se encuentra frente a la gran entrada del Potala, el Palacio de los Dalais en Lhasa, la Capital de Tibet, una gigantesca Dharmachakra, de la cual la de la exposición es una réplica casi exacta. 

La Dharmachakra, flanqueada por dos venados, es uno de los símbolos más antiguos del Budismo. Representa el arranque, en esta era, de una de las tradiciones más importantes del planeta. Cuenta la historia que Siddhartha Gautama, después de su experiencia del Despertar, quizo compartirla con sus antiguos amigos ascetas. A la ocasión, en que Buda impartió su primera enseñanza, se le conoce como El Primer Giro de la Rueda del Dharma. Esta enseñanza la impartió, justamente, en el Parque de los Venados (Sarnath, Varanasi, India). Así pues, el Dharmachakra representa el momento en que el Buda dio el primer giro de la Rueda del Dharma en el parque de los venados.

Atrás de la Dharmachakra, se encuentra la puerta de entrada al resto de la exposición, la cual está flanqueada por una serie de gigantescas praying wheels. Aunque su significado literal en castellano es ‘ruedas de oración’, estos cilindros de metal, no son para orar, sino más bien para entonar mantras. Estos cilindros tienen grabados el mantra OM MANI PADME HUM,aunque pueden tener otra mantra grabada. Estos cilindros, opraying wheels, también son una manifestación física del ‘giro del dharma’. El sentido literal de mantra, es ‘protector de la mente’.

Así que, la entrada a la exposición es más que auspiciosa. La Gran Rueda y sus venados, te dan la bienvenida al Budadharma (enseñanzas del Buda), y los gigantescos cilindros contienen el mantra, o la oración que te servirá de protección durante el viaje a través de más de dos milenios y medios de presencia budista sobre la tierra.

Continuará…

 

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